Huerta en casa: tres cultivos rápidos de invierno para tener una cosecha exprés

Llegaron los días más fríos del año y todavía hay tiempo para sembrar aquellas especies que soportan bajas temperaturas. Tres de ellas son la rúcula, el rabanito y la lechuga, que en estas latitudes, admiten ser cultivadas en invierno, con un plus: crecen más rápido en comparación con otras verduras y no vas a tener que esperar a que llegue la primavera para cosecharlas y convertirlas en estupendas ensaladas.

Rúcula

(Eruca Sativa)

La rúcula puede consumirse fresca, cocida o rehogada.

La rúcula puede consumirse fresca, cocida o rehogada.
(Pixabay/)

Siembra: Directamente en el cantero o en la maceta, dejando un espacio de entre 15 y 30 cm entre semillas; a los 10 o 14 días días posteriores, se producirá la germinación. Es recomendable escalonar las siembras.

Cuidados: Requiere suelo suelto, profundo y rico en materia orgánica.

Cosecha: se cosechan escalonadamente las hojas o se saca de raíz cuando las plantas son jóvenes. Es recomendable hacerlo antes de que forme la flor ya que sus hojas se vuelven duras y menos sabrosas. En otoño-invierno es posible hacer más de un corte pero es recomendable no hacer más de tres. Se puede empezar a cosechar a las 3 semanas o 60 días de sembrado según la época del año.

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Flores de rúcula. Son comestibles en ensaladas, pizzas y decoración de platos. Para obtenerlas dejamos que un par de plantas terminen su ciclo.

Flores de rúcula. Son comestibles en ensaladas, pizzas y decoración de platos. Para obtenerlas dejamos que un par de plantas terminen su ciclo. (Pixabay/)

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Rabanito

(Raphanus sativus)

Los rabanitos estarán listos aproximadamente a los 35 días de siembra.

Los rabanitos estarán listos aproximadamente a los 35 días de siembra.
(Archivo Revista Jardín/)

Siembra: Su siembra es directa y las semillas deben colocarse en línea, a una profundidad de 0,5 a 1 cm haciendo un surco. Luego se debe humedecer el fondo, aplicar compost maduro y sobre esta “cuna” colocar con cuidado las semillas. Es recomendable no sembrar muy densamente para que las plantas no se acumulen. Si fuera necesario ralear (cortar algunas de las plantitas recién germinadas), tendremos que dejar una separación de 10 cm entre ellas. Esta distancia permitirá el desarrollo de raíces voluminosas y saludables. Conviene escalonar las siembras cada quince días para tener rabanitos frescos siempre.

Cuidados: Se adapta a todo tipo de suelo, aunque prefiere uno mullido, franco y rico en humus. Para formar rabanitos saludables y turgentes, debemos regar de forma frecuente y regular. Ante la falta de agua, tienden a florecer y se vuelven “corchosos”. En la primera etapa hay que cuidarlas del ataque de babosas y caracoles con trampas de cerveza y cáscaras de huevo en la superficie. Se cosecharán antes que el cultivo principal requiera todo el espacio para su desarrollo.

Cosecha: entre los 30 y 40 días se pueden observar los rabanitos en la base de la planta y para cosechar se arranca con cuidado la planta entera.

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Lechuga

(Lactuca sativa)

Un buen sustrato es fundamental para el buen desarrollo de las lechugas. Si presenta exceso de abonos nitrogenados o de compost fresco, pueden aparecer pulgones. El exceso de riego y la humedad promueven podredumbres y el ataque de babosas.

Un buen sustrato es fundamental para el buen desarrollo de las lechugas. Si presenta exceso de abonos nitrogenados o de compost fresco, pueden aparecer pulgones. El exceso de riego y la humedad promueven podredumbres y el ataque de babosas.
(Pixabay/)

Siembra: Se siembra en almácigo para después trasplantarla, o por siembra directa, pero en este caso, habrá que hacer un raleo posterior para que las plantas tengan espacio y se desarrollen cómodamente. Es importante escalonar las siembras para obtener, también, cosechas escalonadas. Así evitaremos que se induzca la floración, el consecuente endurecimiento de las hojas y el sabor amargo. Trasplantar unas veinte lechugas al cantero por mes será suficiente para una familia tipo.

Cuidados: Se desarrollan bien en suelos fértiles, ricos en materia orgánica y con buena capacidad para retener la humedad. Son medianamente exigentes en cuanto a nutrientes: si el cultivo precedente tuvo un aporte generoso de compost, se desarrollarán de manera saludable hasta su cosecha. Esto es lo que sucede con las lechugas de otoño o invierno que podemos cultivar donde prosperaron los tomates, ajíes o berenjenas en verano. La distancia entre plantas puede diferir según la variedad, pero suele ser de 20 o 30 cm. En invierno podemos cultivarlas junto a los brócolis, coliflores y repollos.

Cosecha: La variedad Maravilla de las cuatro estaciones o la Red Salad Bowl son perfectas para la huerta familiar durante el invierno. Resisten el frío y pueden ser cosechadas “por hojas”, sin descalzar toda la planta. Esta forma de recolección permite alargar durante más de un mes el tiempo de cosecha. Se consumen las hojas externas que son las más ricas en clorofila, nutrientes y minerales. Otras, como la Criolla o la Gallega de invierno, se descalzan totalmente, o bien se cortan con cuchillo. Se puede cosechar cuando la planta esta bien formada, entre los 70 a 90 días de sembrado.

Las variedades de lechuga de hojas sueltas son más sensibles a las enfermedades (mantecosas y francesa). En cambio las arrepolladas son más resistentes.

Las variedades de lechuga de hojas sueltas son más sensibles a las enfermedades (mantecosas y francesa). En cambio las arrepolladas son más resistentes.
(Pixabay/)

Fuente: POLÍTICA | https://www.lanacion.com.ar/
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